Huamachuco.- La procesión de la Virgen de la Alta Gracia, realizada el domingo, dejó además de la multitudinaria participación una observación que algunos ciudadanos consideran importante: la ausencia de monseñor Pascual Rivera Montoya durante la romería y la forma como se organizó el cortejo religioso.
Según los devotos, una procesión católica no debe perder su carácter religioso. Cuando participa un obispo, sacerdotes y monaguillos, corresponde que ellos ocupen el lugar que expresa y acompaña el sentido litúrgico de la celebración.
Sin embargo, en Huamachuco son las autoridades civiles que organizan la festividad quienes terminan marcando el orden de la procesión, colocando a grupos de danzantes en la parte delantera, incluso con vestimentas, báculos y capas cuyo origen histórico no estaría claramente documentado.
La preocupación no cuestiona la presencia de los danzantes, que forman parte de la celebración popular, sino el lugar que ocupan dentro de la romería y el riesgo de que el componente folclórico termine desplazando al religioso.
Por ello, algunos huamachuquinos proponen respetar el rito para que la festividad conserve su identidad: las procesiones de fe son, en primer lugar, expresiones religiosas, acompañadas por la tradición popular y el folclor.
REDACCIÓN PATAZNET
