Tayabamba.- Esta semana, Mariños afirmó públicamente que la criminalidad que hoy golpea a Pataz “nació” y “germinó” en Trujillo, específicamente en el distrito de El Porvenir. Una declaración grave que traslada el origen de la violencia hacia otra población, pese a que se trata de un problema de seguridad que se inició durante el periodo en que estuvo al frente de la alcaldía provincial de Pataz.
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Culpar a los demás
Esta actitud de responsabilizar a otros por sus propias limitaciones parece ser el modus operandi de Mariños, al parecer una imitación escuálida de “locomochizar” o “antaurizar” su personalidad, ante la falta de preparación intelectual para la política.
Este mismo patrón de trasladar responsabilidades también apareció cuando fue cuestionado por otros aspectos de su gestión.
Cuando Milagros Leyva le preguntó en una entrevista por la bajísima ejecución del presupuesto durante su gestión, Mariños responsabilizó al Ministerio de Transportes y a supuestas “manos oscuras”.
Pero, para él, no le correspondió ninguna parte de la responsabilidad.
La lógica parece repetirse cada vez que enfrenta cuestionamientos sobre su administración.
Y cuando se le exige explicar por qué la inseguridad y la violencia alcanzaron niveles propios de Haití en la provincia donde fue alcalde, la respuesta siempre vuelve a ser la misma: culpar a los demás.
Frente a este escenario, surge una pregunta elemental:
Tirar la pelota a los pobladores de El Porvenir y a los trujillanos por la violencia en la provincia de Pataz desborda todos los niveles del discurso político. Una actitud que lo coloca en los sótanos de la desesperación por alcanzar el poder a toda costa.
La pregunta final es: si la culpa siempre la tienen Lima, Trujillo, El Porvenir, las mineras o sus adversarios políticos, ¿qué parte de responsabilidad le corresponde a él, quien dirigió la provincia de Pataz durante 3 años y la dejó sumida en una grave crisis de seguridad que no existía cuando asumió la alcaldía en 2022?
REDACCIÓN PATAZNET
