Trujillo.- En política hay reuniones que pasan desapercibidas y otras que hablan por sí solas
La fotografía de Aldo Mariños desayunando el sábado 25 de julio en el Golf Country Club junto al periodista Iván Cubas, no tardaron en recorrer las redes sociales.
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Plata como ñuña
Bastó una imagen para abrir la caja de Pandora de la campaña «plata como ñuña» de Mariños: ¿qué hacía un candidato al Gobierno Regional reunido en privado con un comunicador cuya cercanía informativa ya despertaba suspicacias?
No se trata de un simple desayuno, sino de una reunión que daría indicios de una campaña política millonaria que incluiría la adquisición de editoriales; el café con pan solo emula los cuadritos chinos que José Jeri compró en Market Capón, un detalle que tuvo consecuencias días después.
Pero el desayuno solo fue el primer sorbo. El trago más grueso es lo que empieza a verse, la maquinaria publicitaria de Mariños: redes sociales, entrevistas, polos, banderolas y gigantografías; una campaña de “plata como ñuña”. ¿De dónde provienen los recursos? Según su propio currículum, Mariños no registra una trayectoria empresarial exitosa.
Cuando la foto del desayuno se regó en redes sociales, Mariños inmediatamente echó mano a su maña favorita: la victimización. Publicó imágenes suyas en una camilla, una escena que recordó su entrevista con Latina por la violencia en Pataz, donde lloriqueó y manoteo para evadir las preguntas.
Mariños no ha logrado verse como rostro del cambio. Sus saltos camaleónicos por 6 partidos lo dibujan como abanderado de la política decadente, el perfil que La Libertad ya desechó en las últimas elecciones.
A ello se suma la «marcha de sacrificio», un circo político que llevó payasos, monos, elefantes, armas, peroles de comida y funcionarios, financiado, según denuncia, con dinero de la Municipalidad de Tayabamba, el circo que terminó levantando su carpa en la política regional.
La Libertad ya conoce la propaganda como cancha y las reuniones en mesitas en los años 90. Repetir ese plato frío no es propio de la mesa liberteña.
El desayuno, la maquinaria publicitaria y su maña de victimización terminan mostrando a un Mariños que sigue desenmascarando sus limitaciones y su falta de preparación para otro nivel de política que, hoy exige La Libertad.
REDACCIÓN PATAZNET
