Tayabamba.- En la provincia de Pataz no es nada nuevo que los miembros de la Policía Nacional (PNP) hayan demostrado una marcada pusilanimidad en el cumplimiento de sus funciones.
Hay tres casos notables, que parecen sacados de una novela del Lejano Oeste, donde los policías se asustaron y les entregaron los detenidos a las rondas en medio de la carretera.
Febrero de 2010: En Huancaspata, la PNP capituló sin resistencia entregando a un dirigente ronderil, quien era trasladado a Trujillo por policías de la Comisaría de Tayabamba.
Julio de 2017: Cuatro individuos, tras asaltar un ómnibus en Bella Aurora y asesinar a un rondero en un retén de Aricapampa, huían en una camioneta. La Policía de Chagual capturó a dos de ellos, pero durante el traslado las rondas les quitaron los detenidos.
Abril de 2026: En la ruta de Chagual en dirección a Trujillo, los policías cedieron ante presuntos ronderos liberando a Jeiser Otiniano Vásquez, chofer del comandante del CUPAZ y a tres implicados en un asesinato. Los agentes entregaron dócilmente hasta las pruebas del crimen (La República).
Esta recurrente debilidad demuestra que, si ante rondas con palos se amilanan, poco puede esperarse frente a bandas armadas. El Ministerio del Interior debe reevaluar la formación policial.
REDACCIÓN PATAZNET
