Trujillo.- La Libertad se consolida como una de las regiones con el voto menos manipulable del país. Diversos analistas coinciden en que la clave está en la estructura laboral y académica liberteña.
El auge agroindustrial y minero ha formado una clase media con menor dependencia del Estado, situación que reduce el impacto del cuentismo y fortalece la autonomía del elector.
Asimismo, distintas voces sostienen que la herencia política regional ha generado una ciudadanía más observadora y crítica frente a los discursos “engaña muchachos” y victimistas.
El liberteño ya identifica al astuto emocional o embaucador político gracias al acceso a la información y al debate académico emergente en Trujillo.
Estos síntomas posicionan a La Libertad como una región que vuelve a emerger superando ideas caducas y discursos artificiosos.
REDACCION PATAZNET
